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En familia

La Juventud Comunista, garante de la continuidad de la Revolución 

-Por Ronal Suárez Ramos 

El 4 de abril de 1962, tenía lugar un acontecimiento histórico, de carácter estratégico en el destino político de los cubanos: la constitución de la Unión de Jóvenes Comunistas. 

Adoptar ese nombre fue una muestra de la madurez alcanzada por la juventud de la Mayor de las Antillas, que en distintas organizaciones juveniles se había fogueado durante la lucha contra la dictadura batistiana, y en la defensa de la Revolución triunfante. 

Baste conocer que el apellido de Comunista, fue asumido primero por la organización juvenil que por el propio Partido, en momentos en que todavía se mantenían prejuicios, como fruto de la feroz propaganda anticomunista que durante la república mediatizada existía en el país. 

La juventud revolucionaria, cuya inmensa mayoría militó antes en la Asociación de Jóvenes Rebeldes, se forjó tanto en tareas de la defensa, como productivas y de apoyo a los planes económicos y sociales que se ponían en marcha. 

Jóvenes habían sido buena parte de los milicianos que combatieron y dieron sus vidas en  Playa Girón, hasta derrotar la invasión mercenaria armada y organizada con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos en abril de 1961.

 Pero también lo fueron la casi totalidad de los alfabetizadores, que en solo un año declararon a Cuba como el primer país de América Latina libre de analfabetismo.

Después vendrían otras tareas no menos importantes, como la repoblación forestal. Las riquezas madereras que hoy tiene la provincia, son fundamentalmente fruto de la siembra de cientos de millones de pinos mediante movilizaciones juveniles. 

También los maestros y profesores que hicieron posible el desarrollo educacional del país y su conversión en una potencia médica mundial, provienen del trabajo de la Unión de Jóvenes Comunistas. 

Mayoritariamente jóvenes han sido  los que hicieron posible el cumplimiento de heroicas misiones internacionalistas que contribuyeron a obtener o preservar la independencia de otros pueblos. 

Y cuando el país debió enfrentar la situación inédita de un período especial, los jóvenes estuvieron y aún están a la cabeza de la batalla de ideas que, liderada por Fidel Castro, ha logrado la preservación del proceso revolucionario, aún cuando el enemigo daba por descontado el fin del socialismo. 

Por ello, esta organización que 45 años después continúa creciendo, es sin duda garantía  de los mejores legados patrióticos e internacionalistas, sobre los que se afianza la continuidad de la Revolución Cubana.

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