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En familia

El mensaje de Fidel  

Por Ronal Suárez Ramos

El mensaje de Fidel  en que afirma su decisión de no aspirar ni aceptar los cargos de presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, sorprendió a muchos en Cuba, a pesar de que durante largo tiempo nos estuvo preparando para este momento. 

Quien haya seguido su profundo pensamiento desde los primeros años de la Revolución, tendría que estar consciente de que este hombre excepcional nunca se aferraría al poder cuando entendiera que otros podrían continuar la obra en mejores condiciones. 

Su rechazo al culto a la personalidad fue siempre evidente, aún cuando en su caso ese culto estaba muy bien ganado, por la consagración de toda una vida a luchar por el bien del pueblo.

 ¿O es que no debíamos sentirlo como un ídolo, quienes le vimos siempre al frente de cada batalla, ya fuera contra los invasores de Playa Girón, o contra las adversidades naturales?. 

Los pinareños tenemos muchos ejemplos cercanos: grandes inundaciones, huracanes devastadores, fueron causas de justificada incertidumbre en varias ocasiones: pero bastaba conocer la presencia de Fidel en los lugares de desastre, para que reinara la tranquilidad. 

Esa es la razón porque seguiremos viéndolo como nuestro guía indiscutible, sea cual fuere la tarea a que se dedique en lo adelante, porque convencidos estamos de que no permanecerá ocioso. 

Una vez más los enemigos de la Revolución se llevan un palmo de narices. Fidel no necesita ocupar cargo alguno para seguir dirigiéndonos, si bien todos quisiéramos tenerlo directamente al timón de la nave. 

No habrá en Cuba transición, que no sea la iniciada hace 50 años, cuando decidimos por voluntad propia romper con el capitalismo explotador. Allá quienes no quieran ver que ese sistema está agotado y solo puede conducir a la extinción de la especie.  

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