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En busca de un techo sólido para la vivienda

En busca de un techo sólido para la vivienda

 

-Ronal Suárez Ramos

Catalina Álvarez se muestra satisfecha; siete semanas después de haber visto volar por el aire las planchas de asbesto cemento que techaban su vivienda, está a punto de contar con una cubierta sólida que, paradójicamente, estará constituida en buena parte de poli espuma.

  En la calle 31 del poblado de Herradura, unos 25 kilómetros al este de la capital pinareña, su casa vuelve a tomar forma gracias a la intervención de una brigada de constructores, que tiene a su cargo la popularización de la tecnología conocida por Trimax.

  Cerca de allí, en una antigua planta de prefabricados, se alistan los módulos a la medida de la edificación que se va a recuperar. Este centro tiene la responsabilidad de elaborar piezas suficientes para techar 300 viviendas en lo que queda de año, a partir de los bloques de poli espuma que recibe de una fábrica situada en Artemisa, provincia de La Habana.

  Después de acondicionadas las paredes de la casa seleccionada, se izan y colocan manualmente las planchas, sobre las que se sitúa una maya de alambrón, y a continuación es aplicada una capa de hormigón de cinco centímetros de espesor.

 “Unas vez que ha fraguado, se procede al repellado por la parte interior. Al finalizar, desde el punto de vista estético no existe diferencia con una placa de concreto”, asegura Fredy León, experimentado albañil integrante de la brigada que ejecuta las primeras cuatro obras.

 Y aclara que si bien desde el inicio hasta el final, techar una vivienda demora 25 días, de ellos solo 10 son de trabajo efectivo, pues el resto del tiempo es el requerido por el proceso constructivo.

 “De manera que en menos de cuatro semanas tenemos una terminada y otras tres en distintas fases de ejecución”, dice.

 La búsqueda de cubiertas que estén en mejores condiciones de resistir la fuerza de los huracanes, es una constante en Cuba, donde predominan las de asbesto cemento, zinc y tejas de cerámica.

 Más de 98 000 inmuebles con algún tipo de afectación tras el paso de los huracanes Gustav y Ike, tan solo en Pinar del Río, así lo confirman.

 Aunque Trimax  no es una tecnología desconocida, si es primera vez que se introduce aquí de forma masiva en la construcción de viviendas, en lo que resulta muy prometedora, expresa Alberto Rodríguez, director del Grupo Empresarial de la Construcción en Pinar del Río.

 Según él, hasta el cierre del próximo diciembre deberá colocarse este tipo de cubierta a 2 000 casas, y para el próximo año la cifra debe ser muy superior.

   Por ello, lo más importante ahora es popularizar el método, en lo que ya se trabaja mediante la capacitación de brigadas de todos los municipios.

 El funcionario considera que la generalización no es difícil, pues el izaje de las planchas se realiza de forma manual, de manera que no se requiere de equipos. Si a ello se suma un considerable ahorro de cemento, acero, madera y áridos, todas son ventajas.

 Aunque la última palabra la dirá el tiempo, esta pudiera ser la solución para que cada vez más viviendas estén en condiciones de resistir los devastadores efectos de los huracanes, cuya ruta parece tener como destino preferente a la provincia de Pinar del Río.

 

 

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