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Estabilidad eléctrica, difícil de creer

Estabilidad eléctrica, difícil de creer

Por Ronal Suárez Ramos 

Cuando el pasado año por estos días los cubanos sufríamos grandes apagones en medio de un caliente verano, pocos habrían creído que la solución  a tan acuciante problema estaba a la vuelta del camino. Máxime si se tiene en cuenta que ya el precio del petróleo había iniciado un alza en espiral, que lo ha llevado a sobrepasar los 70 dólares por barril de crudo. Que ya en diciembre los pinareños pudiéramos contar con estabilidad del servicio, e incluso la provincia fuera capaz, por primera vez en su historia, de generar más electricidad de la que consume, constituyó sin duda fruto de una estrategia victoriosa. Fue aquí donde se probó que grupos electrógenos instalados en serie y conectados al Sistema Electroenergético Nacional, podían sustituir a ineficientes plantas termoeléctricas, con la ventaja de que la inversión se realizaba en meses. Hoy esa experiencia se ha extendido a 83 municipios de todo el país, con la instalación de capacidades para aportar más de 1 100 megawats  hora, equivalente a tres grandes fábricas como la Guiteras, la más moderna nacionalmente. La instalación de esta generación, más cerca de los centros grandes consumidores y de la población, ha posibilitado además disminuir la transferencia a largas distancias, y con ello rebajar las pérdidas en ese proceso. ¿Cuánto ahorra el país al paralizar las obsoletas plantas, altas gastadoras de combustible, que debían echarse a andar para suplir el déficit en las horas de máxima demanda?. Pero la Revolución Energética que se lleva a cabo aquí, no consiste solamente en la instalación de capacidades de generación.  En la medida que el Sistema  Electroenergético se ha vuelto confiable, han podido introducirse otras medidas, como la distribución  de un módulo de cocina que utiliza esa energía. Un elemento convincente es que a pesar de ello, el gasto de electricidad solo se ha incrementado ligeramente, pues con anterioridad se procedió a la sustitución de bombillos incandescentes por ahorradores, suministrados gratuitamente a todas las viviendas. Pinar del Río ha sido un laboratorio para experimentar el cambio de viejos refrigeradores, ventiladores y televisores por aparatos modernos mucho más eficientes, lo que se ha revertido ya en reducciones considerables del consumo, a la vez que en mejoría de la calidad de vida. Pero lo más importante es el cambio de mentalidad que se aprecia en la gente: hoy todo el mundo vive pendiente de lo que marcan sus metros contadores y busca la forma de gastar menos. Una verdadera conciencia energética se va formando en la población, a tono con lo que constituye hoy el problema más importante de la humanidad: la sostenibilidad de la vida moderna a partir de combustibles fósiles que tienen vida limitada. Hace algún tiempo el presidente Fidel Castro, máximo impulsor de este programa, se refería a lo que pudiera significar para el mundo la adopción de un proyecto similar, con los siguientes ejemplos:-Las reservas probadas y probables de hidrocarburos durarían el doble.-Los elementos contaminantes que estos lanzan a la atmósfera se reducirían a la mitad.-La economía mundial recibiría un respiro, ya que un enorme volumen de medios de transporte y equipos eléctricos deben ser reciclados.-Una moratoria de 15 años sin iniciar la construcción de nuevas plantas electronucleares podría ser proclamada. Estos son tiempos de racionalidad, aunque la sociedad de consumo que prevalece en la mayor parte del mundo lo ignore, y establezca patrones insostenibles en sus mensajes publicitarios. 

Muy pocas voces contra el genocidio

Muy pocas voces contra el genocidio

De inmediato, el Ministerio de Relaciones exteriores de Cuba emitió una declaración repudiando la agresión militar israelí contra la Franja de Gaza y afirmó que ese "bárbaro" acto expone al Medio Oriente a una escalada de violencia que hace peligrar la paz y la seguridad internacionales. El gobierno bolivariano de Venezuela manifestó públicamente su solidaridad con el pueblo palestino ante la arremetida de Tel Aviv. “De manera enfática el Gobierno venezolano rechaza la violación a la soberanía y exige respeto”, resaltó el presidente Hugo Chávez, y agregó que “nuestra batalla es por la paz, por un mundo en equilibro donde nos respetemos unos a los otros”. La cancillería cubana denunció que Israel ha utilizado como excusa para lanzar su bárbara agresión la captura de uno de sus soldados por la resistencia palestina, ocultando que sólo en junio su ejército ha asesinado a 52 palestinos, incluidos nueve niños. Además condenó la violación del espacio aéreo de Siria por aviones militares israelíes. Como en el pasado, afirmó, Israel actúa con la prepotencia e impunidad que le aportan el apoyo económico y militar, así como el permanente veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No obstante, en el resto del orbe -excepto algunas figura del mundo intelectual- continúan siendo muy pocas las voces en contra del genocidio. Eduardo Dimas, prestigioso analista cubano, ha explicado que la invasión de tropas israelíes tiene lugar bajo un pretexto que no puede ser más débil, pero era lo que necesitaba el gobierno de Ehud Olmert para llevar a cabo un plan que estaba preparado desde hace tiempo. Los medios de prensa occidentales se han encargado de divulgar la foto del soldado capturado, un muchacho de 19 años, artillero de un tanque de guerra, que ya ha disparado contra zonas pobladas por palestinos. Se ha publicado también el ruego del padre para que liberen a su hijo sano y salvo. “Sin embargo, lo que exigen los secuestradores del soldado es la liberación de las mujeres y menores de edad palestinos que permanecen presos en cárceles israelíes. ¿Han visto ustedes alguna vez la foto de alguna de esas mujeres y niños en la prensa internacional? ¿Han leído o visto ustedes alguna vez el ruego de los padres, esposos o hijos en los medios de prensa? Desde luego que no”, aclara Dimas. A una semana de la escalada de violencia, BBC de Londres afirma en un patético titular que el soldado Israelí sigue con vida, pero está herido, y cita al ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, quien declaró que exige la liberación del soldado "sin condiciones". El Mundo, conocido rotativo español y autotitulado “Líder mundial de información en Castellano”, por su parte, reproduce las declaraciones del primer ministro israelí, Ehud Olmert, quien ha asegurado que Israel continuará con las operaciones militares y actuará con toda la fuerza y contundencia. “No negociaremos con terroristas”, dice el gran terrorista. Como tantas veces, el poder mediático se subordina a los intereses imperialistas. La agresión es mostrada (o reportada) desde el lado de los vencedores. Las verdaderas víctimas, los miles de civiles palestinos que nuevamente viven el trauma de la guerra, no tienen espacio porque occidente los ignora y los desprecia. Mientras tanto se intensifica la escalada militar. Destacamentos del ejército israelí apoyados por 15 vehículos de guerra penetraron en la ciudad cisjordana de Ramallah y tomaron posiciones en los alrededores de la principal dependencia de la policía palestina. En la Margen Occidental, un avión de combate israelí disparó en la noche un misil en el sector septentrional de la Franja de Gaza, cobrando al menos tres víctimas. Cuba y Venezuela lo han denunciado con energía, pero se impone que el resto del mundo tome conciencia y se sume en coro de voces contra el genocidio.

Lo que persigue EE.UU. al quemar papeles

Lo que persigue EE.UU. al quemar papeles

“Jamás nuestra Revolución asaltará o violará una sede diplomática. Nunca lo hizo y nunca lo hará”. La contundente afirmación fue publicada en un editorial del diario Granma, a propósito de las pretensiones de Estados Unidos de crear una crisis política, utilizando como punta de lanza su Sección de Intereses (SINA) en La Habana.   El amplio material, responde a la reciente maniobra de la administración Bush por acentuar aún más el diferendo bilateral, en un momento en que parece haberse convencido de su incapacidad para dominar la convulsa situación del Medio Oriente.  Un comunicado de la sede diplomática, se quejó hace unos días de “tácticas abusivas” de parte del gobierno cubano y anunció la quema de documentos, ante el supuesto peligro de que puedan caer en manos del gobierno revolucionario.  Acostumbrada a utilizar la mentira en beneficio propio –recuérdese las falsas excusas para invadir Iraq- la Casa Blanca parece buscar el pretexto para acciones de mayor envergadura que la simple retirada de su personal en la capital cubana.  Y eso es precisamente lo que alerta Granma. El rotativo explica, con detalles precisos, las facilidades otorgadas a la Sección de Intereses norteamericana en lo que va de año: 53 756 litros de combustible, siete acciones de mantenimiento o reparaciones en los inmuebles en los que residen funcionarios de la SINA, 302 trabajadores cubanos contratados, 44 metros cúbicos de hormigón premezclado, 540 metros de cabilla y 300 metros de planchuela de acero que ha solicitado…  Sin embargo, más que replicar las acusaciones de Washington, el gobierno cubano está advirtiendo del peligro de que la administración Bush esté fabricando pretextos para una acción directa sobre la Isla.  Ya lo hizo una vez, en 1898, cuando intervino en la guerra de independencia que libraban los cubanos contra la colonia española. En aquel entonces, el magnate de los medios de comunicación y uno de los principales exponentes de la prensa sensacionalista, William Randolph Hearst, le dijo a su fotógrafo Remington: “usted ponga las fotos, que yo pongo la guerra”.  Y fue conmovida la opinión pública norteamericana con las imágenes de la miseria legada por siglos de colonialismo, y fue volado el acorazado Maine, en circunstancias oscuras, en aguas de la Bahía de La Habana, y llegaron las tropas estadounidenses para hacerse con la victoria que correspondía a los bravos mambises que combatieron a puro coraje contra el ejército español.  Un siglo después, sería difícil repetir la historia. La Revolución Cubana es fuerte en el terreno diplomático y también el militar. Pero la imposibilidad de la administración Bush de sostenerse en el medio oriente, el auge de los movimientos populares en América y la proximidad de las elecciones de medio término, obligan a estar alertas.

El camino al "paraíso"

El camino al "paraíso"

Este es un reportaje inédito, a propósito de una de las salidas ilegales hacia los Estados Unidos, que alienta la Ley de Ajuste Cubano, una medida que acoge en ese país a los habitantes de la isla que llegan a tierra norteamericana arriesgando su vida, cruzando las aguas turbulentas del estrecho de la Florida.

Algo contradictorio, si se compara con las enormes trabas que sufren el resto de los latinoamericanos.

Tráfico ilícito de personas

Entre la irresponsabilidad y la codicia  

Por Ronald Suárez Rivas  

San Cristóbal, Pinar del Río.- La proximidad del amanecer no ha conseguido detener el acecho de los mosquitos. Están entre el fango, con los pies mojados. Muchos no traen abrigos y el frío seco de la costa les cala los huesos.   Son 24 hombres, 12 mujeres y 7 niños que han viajado desde cinco provincias hasta Punta Caracoles, lugar cenagoso e inhóspito al Sur de Vueltabajo, para intentar salir del país ilegalmente.  Villaclareños, cienfuegueros, habitantes de las dos Habanas y de Pinar del Río componen el grupo de 43 personas, incluidos el organizador y dos guías.   Desde Miami, donde operan con total impunidad las redes que se enriquecen con el tráfico de seres humanos, les han anunciado un viaje cómodo y rápido.  Y el gobierno de los Estados Unidos les promete – a diferencia de lo que sucede con el resto de latinoamericanos y caribeños- una acogida amable, sin trabas migratorias, siempre y cuando lleguen a su territorio arriesgando la vida, sorteando las aguas turbulentas del estrecho de la Florida.   La realidad ha sido diferente. Han caminado más de 30 kilómetros, entre marabusales espinosos primero, luego entre el mangle. Llevan días sin probar alimentos o beber agua potable. Hay varios que solo esperan el alba para emprender el regreso.  A las 5:30 a.m. escuchan los motores de la lancha. Les hacen señales con linternas.  Pero no están solos, desde hace meses se ha reforzado la vigilancia de la costa Sur de Pinar del Río, debido a la insistencia de traficantes en organizar por la zona las salidas ilegales, que luego conducen hasta Norteamérica vía México.  Una embarcación de guardafronteras que anda de patrullaje da la voz de alto. Pero los de la lancha ofrecen resistencia.  Los de tierra escuchan disparos y comprenden que el intento de salida ha sido abortado. Tienen suerte, muchos están en mal estado y probablemente no habrían soportado la travesía.  Desde el mar, la tripulación de guardafronteras ha escuchado voces de mujeres y el llanto de niños.

El rescate 

Fuerzas del MININT, las FAR y trabajadores del CAI 30 de Noviembre, se movilizan de inmediato para salir al encuentro de esas personas, que pueden estar en malas condiciones.   Junto a ellos van dos ambulancias para dar asistencia médica  a quienes lo requieran y, si hay un caso grave, moverlo rápidamente al hospital.  Avanzan hacia el Sur, pero solo consiguen llegar hasta las instalaciones de la Agropecuaria Militar, en El Novillo. Lo intrincado del lugar impide seguir.   Allí se improvisa un puesto de mando y se preparan condiciones para recibir posibles enfermos. En medios rústicos, combatientes y trabajadores continúan la marcha. Pero no es hasta mediodía que dan con las primeras personas.  “Los atendimos a todos y trasladamos a los dos más graves hasta el hospital Comandante Pinares”, dice Orestes Álvarez, intensivista del Grupo Vital Avanzado de San Cristóbal.  Se trataba de Gabriela, una niña de tres años con antecedentes alérgicos, que presentaba muchas lesiones en la piel y que los galenos interpretaron como una dermatitis ocasionada por las picaduras de los insectos. El otro era Abraham, un varón de 11, quien llegó deshidratado.   Se dan los primeros auxilios y se trasladan al hospital, donde son puestos en manos de los pediatras.  Hacia la medianoche (del miércoles), según la dirección del centro, ambos se reportaban “de cuidado”, su evolución era favorable y habían estado durmiendo casi todo el tiempo.  Orestes recuerda que la niña lo primero que hizo al ver los médicos fue pedir alimentos. “’Un poquito de arroz y un huevito’”. Imagínese, llevaba tres días sin comer, bebiendo agua de los pantanos. Más que recibir asistencia médica lo que deseaba era saciar el hambre.  “Las ambulancias de urgencia tienen una libreta donde los pacientes pueden manifestar su opinión sobre el servicio.  Muchas madres nos expresaron su gratitud y algunas quisieron dejarlo por escrito”.  En una de las páginas pueden leerse mensajes como el siguiente:  “Yo, Dianelys Martínez, madre de José Carlos Iglesias, estoy eternamente agradecida por la atención que los médicos le dieron a mi niño en este momento tan desesperante”.

Falsas promesas 

Susima Amaro sabía que sus padres no la dejarían intentar una salida ilegal del país con su pequeño de dos años, por eso no se despidió de nadie. Solo dejó una nota diciendo que llamaría más tarde, cuando llegara al lugar a donde iba.  Pensaba encontrarse con su esposo, quien reside en los Estados Unidos. “Se fue cuando yo tenía cuatro meses de embarazo, no ha podido conocer a su hijo”, dice.  Según afirma, esta es la primera vez que ha intentado emigrar. “¿Por qué esta vía? Porque pensé que era la más rápida. A través de la Sección de Intereses norteamericana iba a tardar muchos años para reencontrarme con mi esposo, si es que lo conseguía”.   Ya en la costa, Susima sintió deseos de regresar, pero no se atrevió a intentarlo sola. “No había cómo orientarse y hacía mucho frío”, recuerda.  “Todo era fango, mosquitos y humedad. Aún así, la segunda noche tuve que sentarme y poner a mi niño sobre mí, para que pudiera dormir algo.  “Cuando se nos terminó el agua tuvimos que beber la de una laguna. Con el dolor de mi alma se la di, pero si no lo hacía se iba a deshidratar.   “Sentí que lo podía perder y me dio miedo. No vale la pena arriesgar a los hijos de esa manera”.  Conrado Cruz, de diez años, salió de casa, en San José de las Lajas, pensando que iba a pasear. Eso fue lo que le dijo su mamá. Detrás quedaron el padre y un hermanito de dos años y medio, de quienes no se despidieron para que no sospecharan que pretendían abandonar el país.  No llevaban agua ni alimentos. Les habían dicho que todo sería cómodo y rápido. Pero la realidad fue otra.   “Quería salir de allí lo más pronto posible, deseaba regresar a mi casa porque extrañaba a mi familia, pero el fango no me dejaba caminar”, recuerda Conrado.  Cuando lograron atravesar los manglares cenagosos de la costa pinareña, hallaron huellas de bicicleta y de herraduras de caballo. Con las fuerzas disminuidas de quienes llevan días sin probar alimento, siguieron el rastro hasta que una patrulla de rescate los encontró y los puso a salvo.   “Hay personas que te llaman, que te dicen que todo será rápido. Teníamos que sufrir en nuestro propio pellejo lo que se siente cuando uno está allí”, cuenta Aranays Hernández, la madre.

Historias sin fin 

“Vamos para la almendra”, esa fue la contraseña convenida por los organizadores. Al escucharla, cada una de las personas que había viajado desde varios puntos de la isla hasta el puente de Taco Taco, en la autopista Habana-Pinar del Río, debía abordar el transporte que los conduciría a un lugar apartado. De allí continuarían a pie hacia la costa.  “Me involucré en esto por embullo”, asegura Edel del Toro, de Ciudad de la Habana.   “Un amigo ofreció prestarme el dinero para sacarme, después recibí una llamada telefónica diciéndome la hora y el lugar donde debía estar. Así empezó todo; pero no pienso volverlo a hacer, para mí esta historia acabó”.  Pero la historia del tráfico ilícito de personas hacia los Estados Unidos está aún lejos de terminar. El principal organizador de esta operación, según informaciones del Ministerio del Interior, reside  allí.  Antes de emigrar vivía en San Cristóbal. Ahora se dedica a preparar salidas ilegales desde territorio norteamericano. El negocio es lucrativo, se cobra entre 8 y 11 mil dólares por persona.  No siempre las cosas salen bien, esta es la tercera red que le capturan. Sin embargo, la Ley de Ajuste Cubano estimula el tráfico, el gobierno estadounidense les permite operar con libertad y siempre hay quienes les siguen el juego, movidos por la irresponsabilidad o la codicia.  

El camino al "paraíso" II

El camino al "paraíso" II

Declaraciones e imágenes de las personas que estuvieron a punto de perder la vida en una salida ilegal del país. 

“Tenía ganas de regresar porque extrañaba a mi familia”, recuerda Conrado (extremo superior izquierdo) 

Susima afirma que no vale la pena arriesgar a los hijos de esa manera. (con su pequeño de 11 meses en brazos) 

Todas las personas recibieron asistencia médica. 

“Vi la muerte ahí, encima de ella”, declararía Yeni Hernández junto a su niña de tres años, en el Hospital Comandante Pinares, de San Cristóbal (extremo inferior derecho)

 

La reconciliación imposible

La reconciliación imposible

 Sobre la prensa norteamericana y la guerra en Iraq  

Por Ronald Suárez Rivas  

El 27 de mayo de 2004, The New York Times ofreció públicas disculpas a sus lectores porque su cobertura de la guerra en Iraq “no fue tan rigurosa como debía ser”.  Admitió además haber publicado “información sobre las supuestas pruebas de armas de destrucción masiva –uno de los argumentos de Washington para invadir al país árabe- sin tener en cuenta que sus fuentes, opositores y desertores iraquíes, tenían un gran deseo de lograr que Saddam Hussein fuese derrocado”...   Arthur Sulzberger Jr, editor y propietario del diario, afirmaría poco después que “como muchos estadounidenses y otros alrededor del mundo, estábamos deseosos de creer que había armas de destrucción masiva en Iraq. (…) Pero, ¿recuerda? Cometemos errores: somos humanos”.  La nota del influyente rotativo, pareció marcar la reconciliación de la gran prensa norteamericana con su público a escasos meses de los comicios presidenciales. Pero dos años más tarde, el tratamiento de la guerra en Iraq continúa siendo superficial y comprometido. Un análisis de tres de sus momentos lo demuestran.  

Preámbulo de la guerra 

“Ellos saben que somos dueños de su país. Somos dueños de su espacio aéreo... Nosotros dictamos el modo en que viven y hablan. Y eso es lo formidable de los Estados Unidos ahora mismo. Es algo bueno, especialmente cuando hay una gran cantidad de petróleo ahí que necesitamos”, declaraba en 1999 William Looney, General de Brigada estadounidense, a propósito de las acciones realizadas en Iraq.   En los primeros ocho meses de ese año, aviones de EE.UU. y Londres hicieron alrededor de 10 mil salidas sobre la nación árabe, lanzando más de mil bombas y mísiles sobre unos 400 objetivos. Después de estas maniobras conjuntas, prevalecía el consenso de que la capacidad militar iraquí había quedado reducida al mínimo.   Cuatro años después, la propaganda oficial norteamericana y los grandes medios parecían haber olvidado aquellos hechos, y consideraban a Iraq una amenaza inminente.        Lo mismo que en las semanas que precedieron a la invasión a Afganistán, la prensa ayudó a moldear la opinión pública nacional, sustentó los puntos de vista de la administración e ignoró las voces que protestaron recurrentemente por el modo en que los políticos pretendían arrastrar al país a otra guerra.  Michael Massing, investigador y periodista norteamericano, ha asegurado al respecto que “a pesar de las abundantes evidencias de que la administración usó indebidamente a la inteligencia en este asunto, la prensa le permitió salirse con la suya”.  Pasajes lamentables como el amplio respaldo al discurso del entonces Secretario de Estado, Collin Powell, ante Naciones Unidas, para argumentar la necesidad del desarme por la fuerza de Saddam Hussein, o la publicación de historias prefabricadas como el rescate de la soldado Jessica Lynch, así lo demuestran.  José Vidal, intelectual español, destacaba a un año de iniciada la guarra el éxito de la campaña de desinformación orquestada por la Casa Blanca y respaldada por la gran prensa de ese país, y afirmaba que únicamente desde esa consideración, “puede explicarse que el 41% de los norteamericanos crean no sólo que Iraq tenía armas de destrucción masiva, sino que sus tropas las encontraron; que los refugios subterráneos de Bagdad y de Tora Bora en Afganistán no sólo existieron, sino que son impresionantes, y que cerca del 70% estén convencidos de que Saddam Hussein fue el principal responsable del ataque a las Torres Gemelas, todo lo cual justifica ampliamente la guerra”. 

De cara a las elecciones presidenciales 

 “A pesar de la evaluación color rosa del presidente Bush, Iraq continúa siendo un desastre. Si bajo Saddam era una amenaza potencial, bajo los americanos se ha transformado en una ‘amenaza ilimitada y activa’ (...), el genio del terrorismo, caos y mutilación, ha sido desatado en este país como resultado de los errores norteamericanos y no ha podido ser devuelto a la botella”, comentaba Farnaz Fassihi, corresponsal de The Wall Street Journal en Iraq, en un e-mail a varios amigos en los Estados Unidos.  La percepción de los lectores de su periódico sobre la guerra, en cambio, sería otra. El Journal, anunció que su corresponsal en Bagdad tomaría unas vacaciones “previamente planificadas” fuera del país, por lo que tal vez no publicaría nada más hasta después de los comicios del 2 de noviembre de 2004.  Próximo a las elecciones, la administración Bush buscó conducir el flujo de noticias fuera de Iraq. Los periodistas que pretendían visitar la zona verde, eran escoltados todo el tiempo y no se les permitía simplemente pasear y conversar con la gente en los bares y cafés.  Estudios médicos informaban por esos días que uno de cada cinco de los soldados que volvían de la guerra sufrían graves traumas psicológicos, sin duda por haber participado o presenciado las masivas matanzas de civiles.   Otros muchos habían corrido peor suerte. Mercedes Gallego, la única reportera española “empotrada” en el ejército norteamericano, sobre uno de los varios suicidios que ocurrieron en su unidad, escribió que “la idea de morir en una de esas apestosas letrinas de plástico, que los marines llamaban portable John, se me hizo denigrante, aunque fuese el único rincón privado que uno pudiera encontrar en aquel infierno. Todo debía haber llegado a importarle tan poco, que ni desparramar sus sesos entre los excrementos ajenos le había detenido”; pero los grandes medios dijeron –y dicen- poco de esto.  Lo mismo que en los meses previos a la invasión, en las últimas semanas de la campaña presidencial 2004, la prensa prefirió evadir las preguntas comprometedoras sobre una contienda que había ayudado a desatar.   A mitad de octubre, en medio de una guerra que se hacía más intensa y una impetuosa campaña electoral, el programa American Morning de la CNN pasó una semana en Chicago, realizando una larga promoción de la ciudad.   El sábado anterior a las elecciones fue un día particularmente sangriento. Ocho marines perdieron la vida y otros nueve resultaron heridos. Fue el número más alto de bajas en los últimos siete meses. En los informativos de FOX, sin embargo, solo apareció una noticia de 20 segundos hablando del tema.  

El diario que a diario 

Oficialmente, la invasión a Iraq ha dejado entre las tropas estadounidenses a alrededor de 17 000 mutilados. Aunque según fuentes independientes son más de 30 000.   Desde marzo de 2003 -cuando se inició la contienda- hasta la fecha, han perecido más de 2 440 efectivos, y el número de heridos supera los 16 600. La cifra de muertos se duplicó en 2004 y 2005, y en lo que va de 2006 se ha mantenido con promedio de 70 por mes.  Pero Iraq nunca fue un peligro para la estabilidad mundial. No había reanudado su programa nuclear -como afirmaron tantas veces los expertos- ni tuvo vínculos con los atentados del 11 de septiembre.  La captura y enjuiciamiento de Saddam Hussein no ha garantizado la paz. Los invasores nunca fueron recibidos con rosas y canciones, y las afirmaciones de que la nación Árabe está a las puertas de una guerra civil, ponen en entredicho las palabras del mandatario norteamericano, de que el mundo es más seguro sin Hussein.  ¿Cuál debe ser el sentimiento de estos jóvenes y sus familiares, que creyeron en un principio en las mentiras de su presidente? Si las causas que llevaron invadir Iraq han desaparecido, ¿por qué permanecer ocupándolo?  Un informe de la UNICEF revela que el número de niños iraquíes que sufre malnutrición se ha duplicado desde el comienzo de la guerra. La cifra de víctimas civiles debe rondar las 150 000. El 84 por ciento de ellas, según la revista médica británica The Lancet, “producto de las acciones de las fuerzas de la coalición”, ¿Cómo evitar que estas cifras sigan aumentando?   Son preguntas para las que no hay espacio en la gran prensa norteamericana. A pesar del mea culpa de The New York Times hace dos años, los principales medios de ese país –incluido el Times- no han renunciado a su papel de aparatos ideológicos al servicio de la élite de poder o,  en palabras de John Swinton, de “perros falderos a los pies de falsos dioses”[1].  

[1] Destacado periodista norteamericano del siglo XX